agosto 11, 2026

Licántropo

Periodismo digital

Ellos limpian lo que el domingo deja: el maratón de Aseo Urbano en San Roque

Cuando el tianguis termina y los comerciantes se retiran, comienza una jornada que pocos ven: 13 trabajadores recorren calles, banquetas y la explanada para devolverle su rostro limpio a uno de los tianguis más tradicionales de Mérida


Mérida, Yucatán, 10 de agosto de 2026.-
El domingo todavía no termina para todos.
Mientras los últimos comerciantes levantan sus puestos, guardan mercancía y emprenden el regreso a casa después de una larga jornada de ventas, en el tradicional tianguis de San Roque comienza otra historia. Una historia que pocas veces se cuenta y que ocurre lejos de los reflectores: la de los trabajadores que tienen la misión de limpiar todo lo que dejó atrás la intensa actividad dominical.

Por instrucciones del subdirector Deyvi Heverth Cab Zapata, las cuadrillas de fin de semana de Servicios Públicos Municipales de Oriente, a través del Departamento de Aseo Urbano, son enviadas para atender de manera oportuna la limpieza de este importante punto comercial del sur de Mérida.


Son las cuadrillas de guardia de Servicios Públicos Municipales de Oriente, a través del Departamento de Aseo Urbano, quienes entran en acción cuando prácticamente todos se han ido.
El tianguis de San Roque, ubicado al sur de Mérida, frente al antiguo penal, en la zona de San José Tecoh, tiene aproximadamente 27 años de historia y se ha convertido en uno de los espacios comerciales más grandes y tradicionales de la zona.
Desde las 4 de la mañana, los comerciantes comienzan a llegar. Poco a poco aparecen los puestos, las lonas, las mesas y los productos. El lugar cobra vida y durante varias horas se convierte en un enorme punto de encuentro donde se puede encontrar prácticamente de todo.
También se preparan y consumen alimentos.

Hay familias que recorren los puestos, compradores que comen durante su recorrido y comerciantes que pasan prácticamente todo el día en el lugar.
Pero cuando la actividad termina, queda la otra cara de la moneda: una considerable cantidad de residuos que deben ser retirados.
Cuando todos se van, ellos apenas comienzan
Con el tianguis prácticamente vacío, los trabajadores toman sus herramientas y comienza el recorrido.
Son 13 trabajadores, apoyados por una unidad recolectora, quienes tienen la responsabilidad de retirar los residuos acumulados en calles, banquetas, explanada y alrededores.
No es una tarea sencilla.
Cada domingo la cantidad de basura cambia, pero se recolectan aproximadamente entre 8 y 11 metros cúbicos de residuos.


Bolsa tras bolsa, cartón tras cartón y desecho tras desecho, los trabajadores avanzan por los espacios donde horas antes cientos de personas compraban, caminaban, comían y convivían.
El trabajo requiere esfuerzo físico, coordinación y, sobre todo, rapidez.
La meta es clara: que la ciudad no tenga que esperar al siguiente día para recuperar sus espacios limpios.
Dependiendo de la cantidad de residuos generados, la cuadrilla puede concluir esta labor en aproximadamente dos horas.
Dos horas que representan mucho más que barrer y recoger basura. Son dos horas de esfuerzo para que, al comenzar una nueva semana, los ciudadanos encuentren nuevamente limpia la explanada, las calles y las zonas aledañas.


Un trabajo silencioso, pero indispensable
Mientras la mayoría descansa después del domingo, estos trabajadores continúan con su jornada.
No hay aplausos. No hay reflectores. Muchas veces tampoco hay personas que se detengan a observar su trabajo.
Pero su labor está ahí.
Está en las calles limpias al amanecer. En las banquetas despejadas. En la explanada nuevamente disponible para los ciudadanos.
Es el trabajo silencioso de quienes forman parte de Servicios Públicos Municipales de Oriente y del Departamento de Aseo Urbano, una labor que se repite domingo tras domingo.
Porque detrás de un espacio público limpio existe una cuadrilla que tuvo que recogerlo.
Y detrás de cada inicio de semana con calles limpias, hay trabajadores que, cuando la fiesta termina, toman sus escobas, sus herramientas y comienzan su propio maratón.


San Roque vuelve a quedar limpio
El tianguis se va. Los puestos desaparecen. Las calles recuperan su espacio.
Y poco a poco, el bullicio dominical queda atrás.
Lo que permanece es el resultado del trabajo de estos 13 hombres y mujeres que, sin hacer ruido, cumplen una tarea fundamental para la ciudad.
Ellos no son parte del tianguis, pero cada domingo se convierten en una pieza indispensable para que San Roque vuelva a estar limpio.
Porque cuando los comerciantes se van y las familias regresan a casa, ellos se quedan para hacer el trabajo que casi nadie ve, pero que todos agradecen cuando llega el lunes: limpiar Mérida.

(Licantro podigital/J. Ordaz)

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