Busca Culiacán recuperar la paz
CULIACÁN, Sin.- La capital de Sinaloa intenta reactivar su vida social, la vida nocturna, el comercio en general, a dos años del inicio de la violencia entre las facciones criminales del Cártel de Sinaloa.
Desde el 9 de septiembre de 2024 a la fecha, las desapariciones, homicidios y los despojos violentos de vehículos son tema un tema recurrente, pese al despliegue de 8 mil elementos federales en Culiacán.
En estos dos años lo único que ha cambiado es el gobernador. Tres personas han pasado por el despacho desde que el pasado 1 de mayo Rubén Rocha Moya (Morena) pidiera licencia tras las acusaciones del gobierno de Estados Unidos contra él y nueve funcionarios y ex funcionarios de su administración, por presuntos vínculos con Los Chapitos.
En su lugar asumió Yeraldine Bonilla, quien permaneció en el cargo hasta que el 21 de agosto Rocha Moya decidió retomar la gubernatura y se sostuvo por poco más de 33 horas; la presión política de su partido lo llevó a pedir licencia indefinida y el Congreso estatal designó a Graciela Domínguez Nava como gobernadora interina.
Desde su primer día, Domínguez Nava anunció que trabaja en conjunto con el gobierno federal en un Plan Integral de Seguridad y Gobernabilidad que, promete, atacará las causas y efectos de la violencia. Sin embargo, su mensaje ha sido recibido con escepticismo por algunos sectores, que en 24 meses han escuchado muchas promesas y no ven soluciones.
Otros grupos, como el comercio organizado de Culiacán, pide crear un esquema de seguridad y movilidad segura, para ir recuperando las actividades nocturnas, iniciando con ampliar el horario de servicios a las siete de la tarde.
La realidad es que el escenario que se vive en Culiacán reta a los discursos oficiales.
La semana pasada, un adolescente de primer ingreso de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) fue asesinado a balazos en la parada de un camión, frente a Ciudad Universitaria; su muerte fue la gota de derramó el vaso, las autoridades de la máxima casa de estudios tuvo que ceder y cambiar el sistema educativo a distancia.
Desde el 9 de septiembre de 2024, cuando se desató la guerra abierta entre Los Mayitos y Los Chapitos — las facciones en disputa del Cártel de Sinaloa— la vida cambió en la capital del estado.
Las convivencias, los festejos, las compras, los trámites e incluso la asistencia a clases presenciales se sujetan a horarios que se rigen por la luz del sol, matutinos o vespertinos. Las noches se convirtieron en tiempo de reclusión obligada en hogares. No se ve que eso pueda cambiar pronto.
El balance
El despliegue en Sinaloa de alrededor de 17 mil elementos del Ejército, la Guardia Nacional, la Marina y la Policía de Seguridad y Protección Ciudadana, han logrado cientos de detecciones, y miles de armas aseguradas, municiones y artefactos explosivos improvisados. Sin embargo, la pacificación de la entidad no se ha concretado.
En estos dos años, 3 mil 181 personas han perdido la vida, entre ellas 181 mujeres de diversas edades, incluyendo niñas, de acuerdo con cifras oficiales de la Fiscalía General del Estado.
Para María Isabel Cruz, fundadora del colectivo Sabuesos Guerreras, la suma de personas desaparecidas desde que estalló el conflicto supera los 6 mil casos, de acuerdo con su recopilación de datos y denuncias de familiares, sin embargo, las autoridades judiciales, solo reconocen 2 mil 300 desapariciones que tienen en registro.
