enero 23, 2026

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Denuncia UNAM crisis por la basura espacial

Tras más de seis décadas de actividad espacial, el volumen de desechos que rodea a la tierra se ha convertido en un problema de gran escala.

De acuerdo con Alberto Flandes, investigador y jefe del departamento de Ciencias Espaciales del Instituto de Geofísica de la UNAM, al rededor del 50 por ciento de los satélites colocados en órbita desde 1957 ya no están en operación y actualmente son considerados basura espacial, según la estadística del ambiente espacial publicada por la Agencia Espacial Europea (ESA).

El especialista en Física Planetaria explicó que cuando un satélite queda inactivo, la práctica recomendada es retirarlo de la órbita activa para evitar colisiones. Esto puede hacerse mediante su reingreso controlado a la atmósfera o enviándolo a una órbita cementerio, ubicada al menos 235 kilómetros por encima de la órbita geoestacionaria, es decir, por arriba de los 36 mil 300 kilómetros de altura.

Primeros estudios

Las órbitas cementerio no son una idea reciente. De acuerdo con Flandes, este concepto fue propuesto en 1977 por el astrónomo checo Luboš Perek, con el objetivo de liberar las órbitas geoestacionarias y reducir el riesgo de choques entre satélites activos. Actualmente, organismos internacionales como el Comité de Coordinación Interagencial sobre Basura Espacial (IADC), coordinado por la Oficina de Asuntos del Espacio Ultraterrestre de la ONU (UNOOSA), recomiendan su uso.

Agencias como la NASA, la ESA, Roscosmos, la CNSA china y la JAXA japonesa participan en estas recomendaciones.

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